Ecopsicologia
ecologia espiritual


Formula de Babaji

Ya hemos analizado cómo es el Camino espiritual según el esquema de Patanjali. Ahora analicemos lo mismo a la luz de la fórmula de desarrollo espiritual propuesta por el Avatar Babaji [9,10,18,19,60]. Esta fórmula es la siguiente:

Verdad — Sencillez — Amor — Karma yoga (Servicio) — Eliminación del propio «yo» inferior a causa de unirse con el «Yo» de Dios.

* * *

El advenimiento, en carne y hueso, de Jesús el Cristo, el Mensajero de Dios Padre, fue predicho varias veces por los profetas judíos. Sin embargo, cuando vino Jesús, sólo una pequeña parte de los judíos Le reconoció como Cristo. Ellos se convirtieron en los primeros discípulos y divulgadores de las Enseñanzas de Dios, nuevas para aquella región de la Tierra. En cambio, la sinagoga oficial nunca reconoció a Jesús como el Mensajero de Dios Padre y sigue esperando a otro Cristo desde hace ya dos mil años.

Lo mismo ha sucedido recientemente. ¡En todas las organizaciones masivas denominadas cristianas, no se dieron cuenta de que Dios se presentó ante las personas en un cuerpo humano!

Jesús el Cristo Mismo predijo: «Cuando ustedes vean a Aquel Que no fue nacido de una mujer, póstrense y venérenlo; Él es su Padre» (El Evangelio de Tomas, 16; ver en [30]). Así vino a la Tierra en 1970 el Avatar Babaji, pero los «cristianos» no Le reconocieron.

Actualmente otro Avatar, Sathya Sai, trabaja en nuestro planeta y predica de nuevo las mismas Eternas Enseñanzas de Dios Padre, ¡pero ningún jerarca de ninguna iglesia masiva Le reconoce!

Para muchas organizaciones religiosas, Dios se convirtió en un «competidor», porque les puede «robar» sus rebaños. ¿Quién entonces sostendrá a aquellos que dirigen estas iglesias y se alimentan de esta actividad? Por ende, algunos «pastores» asustan a sus parroquianos diciéndoles cosas como: «¡Todo lo que viene del oriente es del diablo!», «¡Si no están con nosotros, caerán en el infierno!»…

Pero Jesús el Cristo fue encarnado en el Oriente Medio, en Judea. Krishna, Babaji y Sathya Sai también vienen de Oriente. Entonces, ¿Dios es «de Oriente»?

* * *

Babaji es una Parte de Dios Padre, uno de Sus Representantes Que se encarna periódicamente en la Tierra como Avatar para ayudar a las personas. Una de Sus encarnaciones sucedió a finales del siglo XIX y fue descrita por Yogananda [65]. Otra tuvo lugar en el norte de India en 1970. En aquella Encarnación Babaji materializó para Sí un cuerpo adulto y vivió en éste durante 14 años.

Actualmente Babaji, junto con Jesús el Cristo, Sathya Sai, Krishna y otros Maestros Divinos, las Manifestaciones de Dios Padre, ayuda a Sus discípulos desde Su estado no encarnado.

Durante Su última Encarnación terrenal, Babaji dejó a las personas una versión corta y brillante de las Enseñanzas de Dios, cuyo núcleo consiste en la enumeración lacónica y completa, mencionada anteriormente, de todo lo que debemos hacer. Ahora lo esencial para nosotros es comprender lo que está detrás de estas palabras y después cumplirlo.

Verdad

Este punto de la fórmula de Babaji implica que uno debe comprender qué es Dios, qué es la Evolución de la Conciencia Universal, cuál es mi lugar en ésta y qué es lo que debo hacer al respecto. Desgraciadamente, hoy casi nadie lo entiende.

Así, en la actualidad en la India, el «dios» preferido por la gente es Ganesha fantástico (es decir, irreal, inventado), un hombre con cabeza de elefante que nació supuestamente en los Cielos a partir del coito de otros «dioses».

En el mundo «cristiano» dicen que su Dios es Jesús el Cristo y que los musulmanes tienen, por supuesto, un Dios falso, Alá, aunque Alá es simplemente la traducción literal al árabe de la palabra Dios Padre, a Quien debemos amar y anhelar alcanzar, como predicaba Jesús el Cristo.

Actualmente, la mayoría de los «cristianos» se alejó tanto de Dios Padre, Quien ocupaba el lugar principal en las prédicas de Jesús, como del AMOR, sin el cual uno no puede acercarse al Creador.

Para una persona razonable es esencial aprender a distinguir el cristianismo verdadero, compuesto de las Enseñanzas de Jesús el Cristo, de las diferentes interpretaciones de estas Enseñanzas que existen en diversos grupos religiosos. Estas interpretaciones pueden tener diversos grados de alteración e incluso pueden ser tergiversadas totalmente, convirtiéndose en algo opuesto a lo que enseñaba Jesús.

¿Qué deben hacer aquellos que se consideran cristianos? ¡Deben estudiar las Enseñanzas del Cristo y seguirlas!

Para facilitar esta tarea, en primer lugar, dichas Enseñanzas deben ser sistematizadas por temas [10,18] y, en segundo lugar, debe existir una metodología para su realización*.

* * *

Alguien pudiera pensar: «¡El autor critica a todos! ¡Probablemente, quiere que lo consideren a él como el “salvador”!».

¡No, no quiero que me consideren a mí, sino a Dios! Yo mismo no necesito ni la fama ni la gloria. Escogí para mí una vida monacal, modesta y silenciosa. Pero quiero ayudar a las personas y servir a Dios de esta manera.

Sí, es verdad que Dios no dirige a las personas infieles por el Camino Recto. Estas son palabras del Corán.

Y el Camino Recto hacia Dios es el Camino del Amor, Amor hacia las personas, hacia todos los seres vivientes, hacia la Creación y hacia el Creador. Este es el Camino que lleva a Dios como a una Meta correctamente entendida, Camino que implica la purificación de uno mismo, como alma, de todo lo que no es Divino, incluyendo la grosería, la violencia y todas las formas del egocentrismo, el cual debe ser reemplazado gradualmente por el Teocentrismo. ¡Todo esto es real!

¡Si pudieran, por lo menos una vez, abrazar a Jesús no encarnado y experimentar Su Amor Divino, Su Sutileza y Ternura, combinados con el Poder y la Sabiduría ilimitados, entonces comprenderían qué es lo que Dios valora en las personas, cómo quiere que seamos!

Sin embargo, para merecerlo, debemos acercarnos a Él por nuestras cualidades del alma, y no corporalmente.

* * *

¿Qué es la Verdad?

Una de las respuestas puede ser la siguiente:

Dentro del Cuerpo del Absoluto tiene lugar la Evolución.

Nuestra Meta es el Creador. Nuestra tarea es transformarnos para pasar de ser una parte del Absoluto a ser una Parte del Creador, enriqueciéndolo con nosotros mismos de esta manera.

Con este fin debemos convertirnos en el Amor fuerte, sabio y sutil, como es el Amor de la Conciencia Pri mordial.

Simplicidad

La Sencillez se manifiesta en la naturalidad prudente del estilo de vida y de la conducta. Es también la ausencia de altanería y fatuidad. La Sencillez es un prerrequisito del Amor. También es un atributo indispensable para los guerreros espirituales.

La mejor manera de desarrollar la Sencillez es la proximidad a la naturaleza y la sintonización con su armonía. En medio de los bosques o campos, cerca de un lago o río, sin pestañas ni labios pintados, sin aretes, sin ropa elegante sintética o incluso sin nada de ropa, podemos amar la belleza de la Creación y al Creador, podemos recibir óptimamente Su ayuda, expandiéndonos como conciencias en la belleza de la Creación y en el Espíritu Santo.

La Sencillez es hermosa también en las manifestaciones de amor hacia otras personas: en la sonrisa, en la actitud amistosa, en la ternura, en la sinceridad con los amigos…

No obstante, hay que tener el sentido de la medida en todo. Por ejemplo, andar desnudo delante de personas que no lo entienden, propagando de esta manera el propio entendimiento de la «sencillez», es una carencia de tacto y no puede ser considerado ni como un acto espiritual ni como un acto armonioso.

Lo mismo, en las relaciones sexuales: la «sencillez» que lleva a enfermedades venéreas y a embarazos indeseados, combinada con violencia y egoísmo, no es aquello que Dios quiere de nosotros.

La «espontaneidad» al satisfacer todos los caprichos, necesidades y deseos, una recomendación difundida ampliamente por algunas sectas pseudoespirituales modernas, no tiene nada que ver con la Sencillez verdadera.

Sólo la Sencillez de personas razonables de la guna sattva o de aquellos que avanzaron más allá de ésta es verdadera.

Las personas de la guna tamas, en cambio, entienden la sencillez como violencia, grosería, pelea o como gruñidos de un borracho en el lodo.

La Sencillez verdadera es un elemento del aprendizaje «para ser Dios». No es para aquellos que están lejos de Él.

Amor

El Amor es la cualidad principal de Dios. Para unirse con Él (o, por lo menos, para evitar el infierno), debemos aprender a experimentar las emociones de amor y realizar actos de amor rechazando todos los estados y actos opuestos, independientemente de las circunstancias.

El Amor es lo más importante que Dios quiere de nosotros y es la única manera de conocerlo y de unirse con Él.

El Amor incluye varios estados emocionales o, en otras palabras, estados de la energía de la conciencia. Y conciencias (o almas) es lo que realmente somos.

Cada vez que dejamos de mantener el estado de amor, nos alejamos de Dios. «Cada salida del estado de amor produce acumulación del karma negativo», así me lo dijo Dios una vez [9].

Las personas culpan por sus desgracias y enfermedades a quienquiera que sea, menos a ellas mismas. Sin embargo, los culpables somos nosotros mismos.

Es muy importante entender que el estado firme y estable del amor puede ser logrado sólo mediante las técnicas de autorregulación psíquica, que incluyen el trabajo con los chakras, entre los cuales el anahata es el principal. (Más adelante examinaremos estas técnicas).

Antiguamente en el cristianismo fue elaborada una técnica para la «apertura» del corazón espiritual, denominada «Oración de Jesús» o «Plegaria a Jesús». Los practicantes tenían que repetir continuamente una oración, lo que resultaba, después de años de práctica y sólo para algunos de ellos, en que esta oración «penetraba» en el corazón espiritual y el practicante conocía lo que es en realidad el amor y su vida entera se transformaba [37].

Hace tiempo Dios, viendo mi pasión sincera por Él y mi deseo de ayudar a las personas, me ayudó a crear un sistema de métodos, maravilloso por su efectividad, para «abrir» y desarrollar el corazón espiritual. Estas técnicas fueron parcialmente descritas en algunos de mis libros e impartidas ampliamente en Rusia y en otros países.

No obstante, cabe mencionar que entre los miles de estudiantes solamente algunos pudieron llegar al conocimiento verdadero y total de Dios. ¿Y por qué el resto no pudo? Porque no eran capaces de comprender cabalmente los puntos de la fórmula de Babaji.

Por ejemplo, la mayoría de los practicantes no tenían un anhelo de conocer a Dios tal que les permitiera apartar su atención de los objetos del mundo material y dirigirla hacia Él. Otros cedían ante las amenazas de los sectarios.

Las psicotécnicas en sí no pueden garantizar que una persona conozca a Dios. Éstas solamente sirven como medios auxiliares indispensables. Un requisito previo para progresar en el Camino espiritual es la facultad del practicante de abarcar con su intelecto desarrollado la Verdad en toda su plenitud y formar la aspiración inquebrantable a la Meta principal o, en otras palabras, el enamoramiento del Creador.

En el Camino espiritual, una persona debe desarrollarse necesariamente de una manera integral, lo que incluye el desarrollo intelectual, ético y luego psicoenergético.

Uno no puede adquirir el amor cabal sólo mediante los ejercicios con el anahata, sino que debe llenar de amor su vida entera, todos sus aspectos.

Este amor debe manifestarse en:

— el mantener inalterablemente el estado anahatico,

— la actitud respetuosa y de mucho tacto hacia cada persona conocida y desconocida,

— la facultad de perdonar, olvidar fácilmente ofensas y no vengarse,

— la conducta que excluye la posibilidad de ofender o afligir a alguien inmerecidamente.

El amor debe contener la abnegación, la voluntad de ayudar a los demás aun en detrimento de uno mismo. Los intereses de otras personas —dignas de esto— deben tener prioridad sobre los intereses propios.

El amor debe ser dirigido no sólo a Dios y a las personas, sino también a los animales y a las plantas. Nadie puede pensar que tiene amor desarrollado si es capaz, sin necesidad, de matar o de mutilar plantas o se permite comer los cuerpos de los animales para satisfacer su gula.

El amor debe ser impecable en las relaciones con los niños. ¡Que se manifieste, en particular, en la incapacidad de irritarse! ¡Sin embargo, cuando uno debe acostumbrarles a la probidad y a la disciplina, lo puede hacer con exigencia para el bien de los mismos niños!

Cada uno debe analizar cómo se comporta y cómo es su amor en el ámbito de la sexualidad, porque es allí donde se manifiestan muy vivamente varios defectos humanos.

Cualquier forma de violencia o de coacción en el sexo —aun con palabras o en pensamientos— es uno de los ejemplos de las cualidades que son opuestas al amor.

Otro ejemplo de la falta de amor es la situación en la que el varón no se preocupa por evitar el embarazo no deseado de su pareja.

La pasividad de la mujer durante la unión sexual, cuando ella no anhela regalar su amor, sino que solamente espera de manera egoísta la propia satisfacción y luego, además, se ofende porque él «no lo hizo como lo debería haber hecho», es otro ejemplo común de la falta de amor. (Cabe mencionar que todas las personas son diferentes en su sexualidad y un nuevo compañero nunca sabe de antemano cómo satisfacer de mejor manera a su pareja).

La verdadera sexualidad es el arte de dar el propio amor a otra persona a través de la comunicación sexual. Y siempre y cuando haya amor sincero de parte de ambos, habrá armonía.

Estoy seguro de que a muchas mujeres les podría ayudar el maravilloso libro de Barbara Keesling, Sanación Sexual (Sexual Healing), libro que promueve la práctica en la cual la mujer da su amor sexual como un regalo. No obstante, no puedo recomendar todo lo que está escrito en este libro. Por ejemplo, el sexo oral aumenta bruscamente la posibilidad de la difusión de infecciones. Tampoco puedo recomendar a una persona que va por el Camino espiritual tener uniones sexuales con varios compañeros, porque durante cada unión sexual sucede un intercambio energético intenso, lo que puede afectar gravemente a la persona con el sistema energético más sutil, contagiándola con la grosería y contaminaciones energéticas, así como con las enfermedades del otro compañero.

Cada uno forma su destino usando el libre albedrío dado a nosotros por Dios. Algunos desarrollan el amor abnegado ayudando a los demás. Otros cultivan el egoísmo caprichoso, el odio, la grosería y la crueldad. Los primeros, aguantando y perdonando, evitando los conflictos y la enemistad y manteniendo de esta manera el amor y el anhelo de alcanzar al Creador, llegan finalmente a Él. Los segundos se convierten en los «desechos de la Evolución». A los primeros, con justa razón, podemos llamarlos cristianos. ¿Y cómo podemos llamar a los segundos, a pesar de que ellos van a las iglesias y templos?

Nuestra sexualidad no está diseñada por Dios sólo como un medio para la reproducción, sino también como un medio para el perfeccionamiento espiritual. Es así porque puede contribuir al desarrollo de diversos aspectos del amor, tales como la ternura, la atención, la solicitud, la abnegación y la facultad de unir las conciencias. Esto nos prepara para la Unión con la Conciencia de nuestro Creador, el Amado Supremo. El amor sexual puede estimular directamente el desarrollo del corazón espiritual. También nos enseña (si todo va bien) a experimentar la tranquilidad, que es la cualidad de Dios indispensable en el Camino hacia la Perfección.

Sin embargo, lo que hemos dicho es verdad sólo para la sexualidad sáttvica (pura, armoniosa) de las personas que están avanzando realmente en el Camino espiritual. En este caso, esta sexualidad acelerará considerablemente su progreso.

En cambio, la sexualidad de las personas groseras y egoístas, que no tienen corazones espirituales desarrollados, puede ser asquerosa y puede hacerlas entrar aún más profundamente en el infierno.

El «cristianismo» degenerado, aquel que perdió el amor, ha sido y es una desgracia para la evolución espiritual de muchas personas. Éste, entre otras cosas, anatematizó el amor sexual, declaró que la renuncia a este amor es una «hazaña cristiana», profanó todas las concepciones, habiéndolas llamado «maculadas», a distinción de la supuestamente «inmaculada» (es decir, sin la participación del varón) concepción de la madre de Jesús el Cristo. El mismo cuerpo humano, especialmente el femenino, fue declarado obsceno e ignominioso, y las personas «decentes», en otros tiempos, sentían vergüenza incluso al pronunciar la palabra «piernas». Es más, las palabras relacionadas con el ámbito sexual fueron declaradas «obscenas» y se convirtieron en palabrotas, en un medio para insultar a otras personas. De esta manera se formó y sigue existiendo en Rusia el lenguaje de la guna tamas llamado mat.

¿Y cómo podía formarse una actitud correcta hacia la sexualidad en el ambiente de personas que la consideraban un «vicio» detestable y la odiaban en ellas mismas y especialmente en los demás? Pero sin esta actitud correcta, es difícil esperar que uno refine la conciencia, desarrolle el amor y se acerque a Dios.

¡Las personas empezaron a tener miedo de aquello que les podía ayudar a transformarse!

Muchos varones, incluso, comenzaron a odiar a las mujeres exactamente por aquello que les podía ayudar. Pues una mujer —en general— es mucho más sutil que un varón (esto es determinado también por su estatus hormonal). Y ella —según esta cualidad— está más cercana a Dios.

Lo mismo enseñó Jesús el Cristo al dirigirse a los varones:

«Respétenla, protéjanla! ¡Actuando así, obtendrán su amor (…) y serán agradables para Dios! (…)

»¡Amen a sus esposas y respétenlas (…)!

»¡Sean indulgentes con la mujer! ¡Su amor ennoblece al varón, ablanda su corazón endurecido, doma a la fiera y la convierte en un cordero!

»¡La esposa y la madre son tesoros inapreciables dados a ustedes por Dios! ¡Ellas son los ornamentos más hermosos de la existencia, y de ellas nace todo lo que habita en el mundo!

»¡Por eso Yo les digo que después de Dios sus mejores pensamientos deben pertenecer a las mujeres! ¡La mujer para ustedes es un templo divino donde obtendrán fácilmente el éxtasis completo! ¡Obtengan en este templo la fuerza espiritual! ¡Allí ustedes se olvidarán de sus dolores y fracasos y recuperarán las fuerzas perdidas necesarias para ayudar a su prójimo!

»¡No la expongan a la humillación! ¡Actuando así, se humillarán a ustedes mismos y perderán el sentimiento de amor sin el cual nada existe aquí en la Tierra!

»¡Protejan a su esposa, y ella los protegerá a ustedes y a toda su familia! ¡Todo lo que ustedes hagan a su esposa, a su madre, a una viuda o a otra mujer en aflicción, lo estarán haciendo a Dios!» (La Vida de San Issa, 12:13-21).

Sin embargo, el pseudocristianismo (y no sólo éste) declaró que la mujer es «la fuente del pecado» y prescribió ocultar su cuerpo por todos los medios. En Rusia, durante siglos, las mujeres fueron obligadas a bañarse en unos vestidos especiales hasta los talones e incluso a dormir con ropa. Les decían: «¡Morirás durmiendo y te presentarás desnuda ante el Señor! ¡Qué vergüenza será!».

¡Otro ejemplo de abominación semejante es cuando a algunos niños —almas encarnadas por Dios para su desarrollo en la Tierra— los declaran «bastardos» e infaman la maternidad de aquellas mujeres a quienes Dios ha encomendado estas almas para su educación!

Hay que comprender que las personas de la guna tamas, personas que viven viciosamente, ven alrededor sólo el vicio y, además, poseen la agresividad primitiva, son las que toman las riendas de los movimientos religiosos, inicialmente sagrados, y los dirigen poco a poco hacia la dirección opuesta, tergiversando completamente la doctrina de Dios.

¡Y lo mismo sucede en el ámbito sexual! Siendo personas infernales, poseídas por la pasión por la violencia, profanación y satisfacción de su lujuria egoísta, ¡ellas no pueden imaginar que para otras personas, personas sáttvicas, la sexualidad no es lujuria, sino un medio para compartir su amor y que esto también puede ser su servicio a Dios!

* * *

Sin embargo, tampoco es bueno apasionarse mucho por el sexo. El término «adulterio» tiene importancia no sólo para las personas, sino también para Dios. Éste significa:

— la superabundancia de contactos sexuales

— o el sexo con un compañero inadecuado (es decir, con una persona cuyo nivel de avance espiritual es muy diferente).

La amenaza de las enfermedades de transmisión sexual es el mecanismo que Dios usa para frenar las tendencias a las distracciones sexuales en las personas.

La verdad consiste en que debemos intentar dirigir casi toda nuestra atención a la búsqueda de Dios, sin apasionarnos mucho por algo más. (El sexo excesivo es solamente una de estas distracciones).

Tanto en el sexo como en otras cosas, cada uno debe encontrar un «término medio», un equilibrio entre dos extremos.

* * *

Es imposible refinar la conciencia y alcanzar sattva —una etapa necesaria en el Camino hacia el conocimiento del Espíritu Santo y de Dios Padre— sin abarcar el concepto de la BELLEZA.

«¡La Belleza! ¡El Cosmos basa la Evolución en esta fórmula!», así nos enseña Dios a través de Helena Roerich [25,34].

La belleza espiritual existe en las gunas* rajas y sattva.

Rajas implica, entre otras cosas, la energía, la determinación y la belleza de la hazaña. Es un guerrero espiritual con una intención inflexible.

Podemos encontrar el aspecto de rajas en varios estados de la naturaleza y también en el baile, en la música y en la pintura, por ejemplo, en los dibujos de Nicolás Roerich.

Sattva es la pureza y la belleza espiritual sutil, saturada del amor tierno. Es una etapa que el buscador espiritual debe cubrir antes de conocer al Espíritu Santo y al Creador.

En la naturaleza, podemos ver el estado de sattva en la luz pura del sol naciente, en los cantos primaverales de los pájaros, en el silencio fascinante de una noche tranquila…

La belleza sáttvica de un cuerpo humano armónico es también la belleza espiritual, belleza que puede ayudar a muchas personas a experimentar la ternura, la caricia, el silencio y la tranquilidad, cualidades y estados que les hacen falta a muchos.

* * *

Última observación sobre el tema del amor.

Una vez viajé durante mucho tiempo en un tren desarrollando mi humildad y estudiando la situación de mis vecinos. Ellos eran una madre muy grosera, con un cuerpo muy gordo, y su hijo, cadete de la escuela militar y futuro oficial, de 15 años de edad aproximadamente.

A lo largo de todo ese viaje que duró muchas horas, la madre gritó constantemente, y era posible escuchar estos gritos en todo el coche del tren. ¿Qué es lo que estaba gritando? Estaba, simplemente, hablando de esta manera con su hijo, expresándole todo lo que llegaba a su mente, todos sus pensamientos. Por ejemplo, «¡Hijito, voy a botar a la basura el resto de la manzana! ¿Por qué no contestas cuando tu madre se dirige a ti?». Y su «hijito», agotado, con una cara entorpecida, sólo podía menear la cabeza débilmente, mirando por la ventana.

¿Cómo podemos caracterizar la conducta de esta «mamita» que amaba sinceramente a su hijo?

¿Violenta? Sí. ¿Carente de tacto? Sí. Podemos también nombrar otras cualidades suyas. Pero lo más importante es la ausencia de tranquilidad en su amor.

La facultad de experimentar profunda tranquilidad interior, especialmente cuando no hay necesidad de actuar enérgicamente, es muy importante y valiosa. Es un prerrequisito para el amor verdadero.

Los intentos de amar sin tranquilidad se convierten a menudo en situaciones caricaturescas, como aquella mostrada en el ejemplo anterior. Tal «amor» sólo puede mutilar a sus víctimas y provocar en ellos el deseo intenso de huir, si es que hay adonde.

El estado de Dios Padre en Su Morada puede ser descrito como Tranquilidad Tierna. Así que aprendamos esto de Él preparándonos para la Unión con Él.

Cabe mencionar también que la tranquilidad no es opuesta a la energía (o vigor) saludable, sino que se combina armónicamente. ¡Reflexionemos en esto y apliquémoslo a nosotros mismos!

Karma yoga (servicio)

El término «karma yoga» significa el Camino hacia la Unión con Dios a través del servicio.

Pero ¿qué es el servicio a Dios?

Un lector que no sabe mucho de este tema puede empezar a recordar: «Existe la expresión “servicio religioso”. ¿Qué es esto? Las oraciones. ¿Y qué son las oraciones? “¡Dame, Señor, dame!”».

Sí, para la mayoría de los creyentes que se consideran cristianos, la oración consiste en la pordiosería ante Dios. Es paradójico, pero ellos ven esto como su obligación, como su «servicio a Dios».

¡Sin embargo, Él no necesita la pordiosería de nosotros! ¡No la escucha! De lo contrario, «se cansaría» rápidamente de todos estos absurdos y pedidos que Le expresan las personas, tratándole como si fuera un sirviente obligado a hacer esto o lo otro.

Lo que Dios necesita de nosotros son nuestros esfuerzos en el autoperfeccionamiento y en la ayuda a otras personas. ¡Dios quiere que cada uno participe en Su Evolución en vez de gemir pasivamente esperando la «piedad» de los Cielos!

¡Así que el servicio a Dios consiste en ayudar a los demás en el Camino de la Evolución! Jesús el Cristo, Babaji, Sathya Sai y otros Maestros Divinos han proclamado lo mismo. El apóstol Pablo también dedicó varias prédicas maravillosas a este tema [10,18].

Sin embargo, uno no debe pensar que esta ayuda consiste sólo en predicar, dar clases religiosas, escribir literatura espiritual y cosas por el estilo. No. El asunto es que las personas —para vivir productivamente en la Tierra y evolucionar— necesitan, además, viviendas, comida, ropa, combustible, transporte, servicio médico, seguridad, alfabetización, educación y muchas otras cosas. Por ende, el karma yoga es la ayuda a las personas en todo lo bueno, en todo lo que sirva para su evolución.

Una característica importantísima del karma yoga es la motivación correcta: uno no debe actuar por el interés propio o premio, aun en forma de salario, sino a causa de los demás, para ayudarles. Esto no significa trabajo gratuito. Pero es asunto de aquellos a quienes ayudamos y de Dios preocuparse en este caso por el bienestar material del ayudador.

En otras palabras, las personas dignas que se ayudan mutuamente «ajustan las cuentas» intercambiándose regalos.*

Cabe mencionar que los regalos sáttvicos, es decir, verdaderos y armoniosos, son únicamente aquellos que se dan a una persona digna en un tiempo y en un lugar apropiados. Así lo considera Dios y así lo proclama en el Bhagavad-Gita.

Entonces la definición completa del karma yoga es la siguiente: «ayuda desinteresada a todos los dignos en todo lo bueno».

Es muy importante destacar que el ser humano se desarrolla correctamente no a través del parasitismo o pordiosería, no a través de repetir todo el tiempo las oraciones o movimientos corporales en los ritos, sino a través del trabajo creativo y a través del amor hacia otros seres encarnados, amor que se manifiesta, entre otras cosas, en las acciones enérgicas para su bien.

Sathya Sai explica la idea del karma yoga con un ejemplo claro. Él dice que si usted es miembro de una familia, no le pide a su padre dinero por todo lo que hace en su casa. Sólo los ajenos trabajan por dinero, no los miembros de la familia. Si usted siente que Dios es Su Padre, no debe «ajustar cuentas» con Él, sino actuar para Su Obra, para Él y para la Evolución, y no para uno mismo [10].

Siempre y cuando llevemos a cabo las actividades de esta manera, Dios nos ayuda a desarrollar el amor, el poder y la sabiduría.

Eliminación del propio «yo» inferior a causa de unirse con el «Yo» de Dios

Esta sección de las Enseñanzas de Babaji es conclusiva e implica que la conciencia individual, después de entrar en la dimensión espacial más alta, se une con la Conciencia Primordial. Cuando esto sucede, la autosensación del practicante se disuelve en el Océano Ilimitado del Creador.

Existen casos en los que los líderes de algunas sectas tratan de destruir completamente la autosensación de sus seguidores sin darles un nuevo objeto para la autoidentificación* o tratan de inculcarles que ya son dioses. Estos intentos son muy perjudiciales y demuestran la incompetencia e ignorancia de estos líderes. Pues la autosensación del practicante no debe ser destruida, sino trasladada. Es más, uno logra conocer al Creador y unirse con Él no a través de la sugestión o la autosugestión, sino a través de entrar gradualmente* en las dimensiones espaciales cada vez más sutiles, estudiarlas y consolidarse allí y también a través de aprender a unirse primero con la Conciencia del Espíritu Santo y luego con la del Creador. Todos los otros intentos son «callejones sin salida» y detienen el desarrollo del adepto o suscitan el crecimiento de cualidades negativas groseras en él o ella. Esto lo aleja de Dios y puede provocar su diabolización o su demencia.

El trabajo según este punto de la fórmula de Babaji empieza con la corrección inicial de la conducta y de la autosensación en las relaciones con otras personas.

Por ejemplo, desde el punto de vista del crecimiento espiritual, se ven graciosas las tendencias que tienen muchas personas a predominar y a parecer «importantes» o «principales».

La violencia, la susceptibilidad, los celos, el carácter vengativo, la iracundia, la aspiración a poseer a las personas o cosas (salvo las más necesarias), la lujuria sexual, así como cualquier otro deseo intenso de algo dirigido a otras personas o a Dios, son las manifestaciones defectuosas del «yo» inferior que deben ser eliminadas.

Con respecto a esto, muchas fórmulas-preceptos valiosísimas y lacónicas fueron dejadas a nosotros por Jesús el Cristo y Sus Apóstoles. Por ejemplo, si quieres crecer espiritualmente, no te sientes en el primer lugar, conviértete en un servidor para los demás, no te atrevas a ofenderte, a vengarte, considera a los demás como superiores a ti, etc. [10,18]

Lao Tsé y Juan Matus hablaron de lo mismo en una forma clara y concisa [10,18]*.

Para eliminar definitivamente las manifestaciones del propio «yo inflado», se requieren el autoanálisis profundo y el arrepentimiento.

No obstante, hay que entender que no existe «la absolución de los pecados». Dios no tiene tal concepto.

El propósito del arrepentimiento no consiste en obtener el perdón por ciertos actos, sino en limpiarse de las cualidades negativas o defectos.

Los «pecados», es decir, nuestros errores, pueden tener lugar debido a la inexperiencia o a la ignorancia, pero también son las manifestaciones de las cualidades negativas (o defectos) del alma.

Los mecanismos verdaderos de la liberación de los defectos son el autoanálisis, el remordimiento y luego el riguroso autocontrol.

Si uno no logra deshacerse rápidamente de algún defecto que descubrió, debe examinar, recordando, toda la línea de sus manifestaciones hasta la niñez (y a veces incluso en las vidas pasadas) y revivir mentalmente de una forma correcta todas las situaciones en las cuales actuó de manera equivocada.

Es más, sería bueno «reproducir» mentalmente, todas las posibles situaciones futuras en las cuales este defecto podría presentarse otra vez.

También es esencial tratar de desagraviar a las personas ofendidas, a los animales e incluso a las plantas. Si ellos ya no están encarnados en la Tierra, podemos dirigirnos a ellos como a almas no encarnadas. Y recordemos que este tipo de esfuerzos para limpiarnos de los defectos es verdaderamente aceptado por Dios.

Debemos aplicar este método de arrepentimiento a todas nuestras manifestaciones de desamor hacia otros seres o hacia Dios y a todos los actos y emociones egoístas.

* * *

Muchas personas poco inteligentes, que piensan sólo en ellas mismas, tratan de entrar al vagón del tren o a otro vehículo enseguida al abrirse las puertas, sin dejar que salgan los otros pasajeros.

O, esperando un bus, obstruyen con sus cuerpos la acera en lugar de, pensando en los demás, ponerse a un lado y así no estorbar a nadie.

O, al entrar en el vestíbulo de la estación del metro, algunos sostienen la puerta, ayudando a pasar a aquel que va detrás, otros, en cambio, sueltan la puerta sin mirar, golpeando con ésta «a su prójimo».

Las personas poco desarrolladas y egoístas, al llegar a una sana escuela espiritual, se comportan de la misma manera. Mientras hay clases, ellos están muy bien, en la dicha, en la felicidad. Pero apenas se termina el curso, empiezan a decaer, ¡porque se acostumbraron a que les hicieran el bien! Pero ahora ya no lo reciben y, por lo tanto, comienzan a sentirse mal y surgen las emociones negativas hacia el instructor o hacia esta escuela en general.

A una persona egoísta le importa sólo su interés personal y cuando en su camino aparece la necesidad del otro, se escandaliza y la percibe como un estorbo.

Todos los deseos intensos de cualquier cosa dirigidos a otra persona demuestran que aquel que desea tiene un fuerte «yo» inferior. Estos deseos inician el proceso del «vampirismo» bioenergético y pueden provocar enfermedades en aquella persona a la que está dirigido el deseo [9] y agravar el destino de aquel que desea.

En cambio, una persona de amor es siempre atenta y cortés y se esfuerza por no molestar a nadie con nada, sino, por el contrario, ayudar, en lo posible, a todos, considerando los intereses de los demás superiores a los suyos.

Esta persona, por ejemplo, nunca se meterá primero por la puerta empujando a los demás hacia un lado.

Es siempre amable y benévola y trata de no afligir nunca a nadie con nada, ni aun con sus propios estados negativos (enfermedad, cansancio, etc.).

Jamás exigirá tener sexo, sino que esperará hasta que el deseo se haga mutuo.

En la realización de este tipo de autoanálisis y autocorrección nos pueden ayudar muchísimo las recomendaciones detalladas de Sathya Sai [10,18].

* * *

Después de eliminar la grosería dentro de uno mismo y de adquirir la facultad de sintonizarse con los fenómenos sáttvicos de la vida, el practicante puede empezar las meditaciones que le permiten aprender a disolverse en la armonía del espacio circundante. Es mejor practicarlas al anochecer o al amanecer, en un bosque, en una estepa o cerca del agua. La fórmula de la meditación es la siguiente: sólo está la armonía del espacio circundante, la armonía del bosque, la del lago o la de la estepa, pero yo no estoy. Durante esta meditación, nosotros, como conciencias, después de expandirnos desde el anahata, nos sintonizamos y nos unimos con lo sutil y puro del mundo de la naturaleza.

La siguiente etapa principal es la unión con el Espíritu Santo durante la meditación Pranava (ver más adelante) y luego la dominación gradual de la «reciprocidad total» (Nirodhi o Nirodha)* en las dimensiones espaciales del Espíritu Santo y de Dios Padre.

De esta manera el practicante, convirtiéndose en una Parte de la Conciencia Primordial, termina su evolución individual y, desde ese momento en adelante, vive creativamente siendo Ella.